6. Tipos de evaluación.
Como se ha mencionado, la
obesidad y el sobrepeso son definidos como la acumulación anormal o excesiva de
grasa (Franco, 2010).
Uno de los índices más
accesible y prácticos para establecer la presencia de sobrepeso y obesidad en mayores
de dos años es el índice de masa corporal (IMC) o Quetelet, siendo un indicador
sencillo de la relación entre el peso y la talla (Del Río,2010). Éste se calcula dividiendo el
peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de su talla en metros
(kg/m2)(Organización Mundial de la Salud, OMS).
El IMC proporciona la medida más útil para el diagnóstico de sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. (Dávila-Torres, González-Izquierdo, y Barrera-Cruz, 2015).
El IMC proporciona la medida más útil para el diagnóstico de sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. (Dávila-Torres, González-Izquierdo, y Barrera-Cruz, 2015).
Sin embargo, ha resultado
difícil encontrar una forma simple de medir el sobrepeso y la obesidad en niños
y adolescentes, por la razón de que su organismo sufre muchos cambios
fisiológicos a medida que van creciendo y desarrollándose. Dichos cambios son
generalmente diferentes en los diversos grupos poblacionales (OMS, Manual sobre atención integrada de las enfermedades prevalentes de la infancia AIEPI, 2005).
Para su medición se
involucra el uso de curvas de crecimiento, que provienen de varios estudios que
fueron realizados a nivel multinacional, que han permitido identificar
anormalidades específicas para la edad y el sexo. (Salinas-Martínez,
Mathiew-Quirós, Hernández-Herrera, González-Guajardo, y
Garza-Sagástegui 2013. p. 26).
Es importante mencionar que
la valoración del estado nutricional en menores de 5 años ha cambiado a lo
largo de los años. El Centro Norteamericano de Estadísticas en Salud (NCHS, por
sus siglas en inglés) en 1997 recomendó el uso de los indicadores
antropométricos peso/edad, talla/edad y peso/talla. Al año que le siguió los
indicadores anteriormente mencionados fueron adoptados por los Centros para el
control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y
posteriormente avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como lo
cita Salinas-Martínez (2013).
El criterio fue reconocido
comúnmente como NCHS/CDC/OMS. Para el año 2000, la CDC introdujo el indicador
índice de masa corporal (IMC) y en ese mismo año, la Liga Internacional de
Lucha contra la Obesidad (IOTF, por sus siglas en inglés) recomendó que se
aplicara en niños mayores de 2 años, además ofreció curvas derivadas de un
estudio multicéntrico, donde participaran seis países.
Posteriormente en el 2006, la OMS difundió curvas de IMC, que fueron el producto también de la cooperación de seis diferentes regiones del mundo, cabe señalar que dichas curvas provenían de datos tomados de niños que únicamente habían sido alimentados con leche materna, sin embargo, estas curvas han sido bien recibidas a nivel mundial (Salinas-Martínez et al., 2013).
Posteriormente en el 2006, la OMS difundió curvas de IMC, que fueron el producto también de la cooperación de seis diferentes regiones del mundo, cabe señalar que dichas curvas provenían de datos tomados de niños que únicamente habían sido alimentados con leche materna, sin embargo, estas curvas han sido bien recibidas a nivel mundial (Salinas-Martínez et al., 2013).
Para mayor información
consultar Patrones de crecimiento infantil de la OMS en el siguiente enlace: https://www.who.int/childgrowth/standards/es/
Patrones de crecimiento
infantil de la OMS:
Actualmente en México está
vigente la Norma Oficial Mexicana (NOM) 031-SSA2-1999, así como la guía de
Práctica Clínica (GPC) IMSS-029-08, ambas estipulan el uso del criterio
NCHS/CDC/OMS en menores de 5 años. Dicha guía recomienda, el criterio CDC-2000
para niños entre 2 y 5 años, lo cual implica la yuxtaposición de
clasificaciones de sobrepeso/ obesidad en el último grupo etario. Además, están
disponibles la NOM-008-SSA3-2010 y la GPC- SSA-025-08, que hacen referencia al
criterio OMS- 2006. La estimación de sobrepeso y obesidad infantil se puede ver
afectada por el tipo de indicador antropométrico que se vaya a utilizar, la
población que dio origen a la curva de crecimiento y, también, por el punto de
corte aplicado. Por ejemplo, la CDC-2000 recomienda el percentil 95 de IMC para
edad y sexo como límite para definir obesidad en niños entre 2 y 5 años y la
OMS-2006, el puntaje Z de + 3 desviaciones estándar (DE) (equivalente al
percentil 99) (Salinas-Martínez, 2013).
En México, a pesar de que
la NOM-008-SSA3-2012 y la GPC- SSA-025-08 hacen referencia al criterio
OMS-2006, el punto de corte que señalan para indicar obesidad en menores de 5
años es el percentil 95. Lo anterior problematiza la comparación de resultados
entre estudios y al interior de una misma nación, como se ha puntualizado en
Argentina, Canadá, Santa Lucía e India. En nuestro país, el conflicto se ve aún
más acentuado por normatividades superpuestas y hasta el momento se desconoce
el impacto de tal situación en la prevalencia de obesidad infantil (Salinas-Martínez, 2013).
Los siguiente patrones son los que se utilizan en México:
¿QUÉ ES UN PERCENTIL?
Los percentiles de los niños de 0 a 6 años.
De acuerdo con Gómez (2017) los percentiles son una medida que nos ayuda
a valorar el desarrollo de un niño en relación aun rango estándar. En dichos
percentiles, se utilizan los parámetros de estatura, peso y circunferencia de
la cabeza, estos percentiles son usados especialmente en los primeros años de
vida de los niños.
¿Para qué utilizar los
percentiles? Esta medida nos permite comparar resultados, y saber en que
posición está situado un niño en relación a una muestra, es decir, que nos
permite comparar los datos de un niño con la de otros niños que tienen las
mismas características en edad y sexo (Gómez, 2017).
Existen diferentes patrones
de percentiles, y por lo tanto podemos encontrar varios indicadores como por
ejemplo de estatura/peso; peso para la longitud del perímetro cefálico, etc. (Gómez,
2017).
Para evaluar a un niño o a
cualquier persona de todas las edades con sobrepeso u obesidad se debe
identificar las causas tratables y comorbilidades. En la evaluación se debe
incluir la historia clínica completa y examen físico, también estudios de
laboratorio y radiológicos que se pueden obtener del expediente del paciente (Del Río-Navarro, 2010).
De acuerdo a la Acta
Pediátrica de México (2014; 35:316-337) se sugiere las siguientes fases de
evaluación del paciente obeso:
FASE I:
Realizar una historia
clínica completa. Los padres responderán a preguntas que debe incluir los
elementos tradicionales de una historia clínica.
Ficha de identificación:
Resaltar raza, etnia, nivel socioeconómico, tiempo dedicado a la actividad física,
así como describir patrones de alimentación.
Antecedentes heredofamiliares. Hacer búsqueda de antecedentes en familiares de primer y segundo grados que puedan padecer diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, dislipidemias, obesidad y cáncer.
Antecedentes perinatales:
se requiere investigar la salud metabólica y nutricional de los progenitores
antes de la concepción. En el caso de la mamá indagar en su historia clínica al
inicio, durante la gestación y el periodo de lactancia identificando las
tendencias alimenticias que tuvo en dichas etapas. Así como buscar antecedentes
como malnutrición, diabetes gestacional, nacimiento prematuro y complicaciones
al nacer determinan en mucho el bienestar sistémico para las edades
posteriores.
Antecedentes personales no
patológicos. Se refiere a la historia nutricional desde el nacimiento, tiempo
de lactancia materna, de introducción de sólidos en la nutrición, así como tipo
y calidad de alimentos, patrones familiares de comidas etc. En niños y
adolescentes investigar la frecuencia y cantidad del consumo de bebidas
endulzadas y alimentos energéticamente altos. Frecuencia de la actividad
física, tanto por horas, día, semana y las actividades sedentarias (ver TV,
videojuegos, PC, etcétera).
Historia
psicosocial: se debe incluir información relativa a
- Depresión (desesperanza, tristeza, cambios de apetito) y trastornos del sueño.
- La escuela y la sociabilidad del niño (indagar si tiene amigos, si es objeto de bromas, etcétera)
- Si hay antecedentes de tabaquismo pasivo (o consumo de tabaco en adultos) (Del Río-Navarro, 2010)
Antecedentes
personales patológicos. Refiriéndonos a enfermedades crónicas que disminuyen el nivel
de actividad física o favorezcan la ganancia de peso. El insumo de medicamentos
que induzcan al apetito. Inicio de la obesidad, evaluaciones y tratamientos
previos.
Evaluación
física: La somatometría básica requiere, además de medir el peso, la
talla y la circunferencia de la cintura, el calculo del índice de masa corporal
y la índice cintura/talla. Así como
tomar los signos vitales: frecuencia cardiaca y respiratoria, temperatura y
tensión arterial.
Evaluación
bioquímica: los estudios básicos y suficientes para evaluar a un paciente
obeso incluyen: biometría hemática completa con velocidad de sedimentación
globular. Concentraciones en la sangre de: ácido úrico, colesterol total,
colesterol HDL, colesterol LDL, triglicéridos, alanina-aminotransferasa (ALT)
aspartato- aminotransferasa (AST) y glutamiltranferas (GGT), examen general de
orina, proteína C reactiva ultrasensible y vitamina D, etcétera.
Fase II
El paso siguiente se da al tener los
resultados de los estudios básicos, se debe considerar realizar estudios como
curva oral de tolerancia a la glucosa, insulina pre- y posprandial, índice
íntima media de la carótida, prueba mediada por flujo, ultrasonido pélvico, perfil
hormonal ginecológico, gammagrafía tiroidea, anticuerpos antiperoxidasa,
anticuerpos antitiroglobulina.
Fase III
- Si se considera necesario se deben realizar estudios especializados por los profesionales de cada área. Después
- Tratamiento por seguir de acuerdo con al profesional de la salud.
Aportación de Lourdes Sacc-Nicte Martínez Flores
Referencias
Franco, S (2010) Obesity and the Economics of Prevention: Fit not
Fat. USA: Organization for the Economic
Cooperation and Development.
·
Dávila-Torres, J., González-Izquierdo,
J., y Barrera-Cruz, A. (2015) Panorama de la obesidad en México. Revista Medica del Instituto Mexicano del
Seguro Social. Vol. 53 (2) 240-9. Recuperado de
· Salinas-Martínez,
A., Mathiew-Quirós, A., Hernández-Herrera, R., González-Guajardo, E., y
Garza-Sagástegui M., (2014) Estimación de sobrepeso y obesidad en preescolares:
Normatividad nacional e internacional. Revista Medica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 52(1) pp.
S26-S33. Recuperado de
· World Health Organization (WHO) Patrones de
crecimiento infantil. Recuperado de https://www.who.int/childgrowth/standards/es/
· Gómez, M., (2017) ¿Es la obesidad infantil el problema del
siglo XXI? Trabajo Fin de Grado UVA. Universidad de Valladolid. Facultad de
Educación y Trabajo Social. Recuperado de http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/26845/1/TFG-G2576.pdf
Perea-Martínez, A; López-Navarrete;
Padrón-Martínez; Lara-Campos, A; Santamaría-Arza, C; Ynga-Durán … (2014)
Evaluación, diagnóstico, tratamiento y oportunidades de prevención de la
obesidad. Acta Pediátrica de México.
Vol. 35 (4), pp. 316-337. Recuperado en 10 de abril de 2019 de http://www.scielo.org.mx/pdf/apm/v35n4/v35n4a9.pdf
Del Río-Navarro, B (2010) Evaluación clínica y
nutricia del niño con síndrome metabólico y obesidad. Revista de Gastroenterología de México. Vol. 75 (2) pp. 220-228. Recuperado
de http://www.revistagastroenterologiamexico.org/es-pdf-X0375090610874093





















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