domingo, 7 de abril de 2019

6. Tipos de evaluación.



Como se ha mencionado, la obesidad y el sobrepeso son definidos como la acumulación anormal o excesiva de grasa (Franco, 2010).

Uno de los índices más accesible y prácticos para establecer la presencia de sobrepeso y obesidad en mayores de dos años es el índice de masa corporal (IMC) o Quetelet, siendo un indicador sencillo de la relación entre el peso y la talla (Del Río,2010). Éste se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2)(Organización Mundial de la Salud, OMS).

El IMC proporciona la medida más útil para el diagnóstico de sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. (Dávila-Torres, González-Izquierdo, y Barrera-Cruz, 2015).



Sin embargo, ha resultado difícil encontrar una forma simple de medir el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes, por la razón de que su organismo sufre muchos cambios fisiológicos a medida que van creciendo y desarrollándose. Dichos cambios son generalmente diferentes en los diversos grupos poblacionales (OMS, Manual sobre atención integrada de las enfermedades prevalentes de la infancia AIEPI, 2005).

Para su medición se involucra el uso de curvas de crecimiento, que provienen de varios estudios que fueron realizados a nivel multinacional, que han permitido identificar anormalidades específicas para la edad y el sexo. (Salinas-Martínez, Mathiew-Quirós, Hernández-Herrera, González-Guajardo, y Garza-Sagástegui 2013. p. 26).
Es importante mencionar que la valoración del estado nutricional en menores de 5 años ha cambiado a lo largo de los años. El Centro Norteamericano de Estadísticas en Salud (NCHS, por sus siglas en inglés) en 1997 recomendó el uso de los indicadores antropométricos peso/edad, talla/edad y peso/talla. Al año que le siguió los indicadores anteriormente mencionados fueron adoptados por los Centros para el control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y posteriormente avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como lo cita Salinas-Martínez (2013).
El criterio fue reconocido comúnmente como NCHS/CDC/OMS. Para el año 2000, la CDC introdujo el indicador índice de masa corporal (IMC) y en ese mismo año, la Liga Internacional de Lucha contra la Obesidad (IOTF, por sus siglas en inglés) recomendó que se aplicara en niños mayores de 2 años, además ofreció curvas derivadas de un estudio multicéntrico, donde participaran seis países.

Posteriormente en el 2006, la OMS difundió curvas de IMC, que fueron el producto también de la cooperación de seis diferentes regiones del mundo, cabe señalar que dichas curvas provenían de datos tomados de niños que únicamente habían sido alimentados con leche materna, sin embargo, estas curvas han sido bien recibidas a nivel mundial (Salinas-Martínez et al., 2013).
Para mayor información consultar Patrones de crecimiento infantil de la OMS en el siguiente enlace: https://www.who.int/childgrowth/standards/es/
Patrones de crecimiento infantil de la OMS:


Actualmente en México está vigente la Norma Oficial Mexicana (NOM) 031-SSA2-1999, así como la guía de Práctica Clínica (GPC) IMSS-029-08, ambas estipulan el uso del criterio NCHS/CDC/OMS en menores de 5 años. Dicha guía recomienda, el criterio CDC-2000 para niños entre 2 y 5 años, lo cual implica la yuxtaposición de clasificaciones de sobrepeso/ obesidad en el último grupo etario. Además, están disponibles la NOM-008-SSA3-2010 y la GPC- SSA-025-08, que hacen referencia al criterio OMS- 2006. La estimación de sobrepeso y obesidad infantil se puede ver afectada por el tipo de indicador antropométrico que se vaya a utilizar, la población que dio origen a la curva de crecimiento y, también, por el punto de corte aplicado. Por ejemplo, la CDC-2000 recomienda el percentil 95 de IMC para edad y sexo como límite para definir obesidad en niños entre 2 y 5 años y la OMS-2006, el puntaje Z de + 3 desviaciones estándar (DE) (equivalente al percentil 99) (Salinas-Martínez, 2013).
En México, a pesar de que la NOM-008-SSA3-2012 y la GPC- SSA-025-08 hacen referencia al criterio OMS-2006, el punto de corte que señalan para indicar obesidad en menores de 5 años es el percentil 95. Lo anterior problematiza la comparación de resultados entre estudios y al interior de una misma nación, como se ha puntualizado en Argentina, Canadá, Santa Lucía e India. En nuestro país, el conflicto se ve aún más acentuado por normatividades superpuestas y hasta el momento se desconoce el impacto de tal situación en la prevalencia de obesidad infantil (Salinas-Martínez, 2013).



Los siguiente patrones son los que se utilizan en México:







¿QUÉ ES UN PERCENTIL?
Los percentiles de los niños de 0 a 6 años.
De acuerdo con Gómez (2017) los percentiles son una medida que nos ayuda a valorar el desarrollo de un niño en relación aun rango estándar. En dichos percentiles, se utilizan los parámetros de estatura, peso y circunferencia de la cabeza, estos percentiles son usados especialmente en los primeros años de vida de los niños.
¿Para qué utilizar los percentiles? Esta medida nos permite comparar resultados, y saber en que posición está situado un niño en relación a una muestra, es decir, que nos permite comparar los datos de un niño con la de otros niños que tienen las mismas características en edad y sexo (Gómez, 2017).

Existen diferentes patrones de percentiles, y por lo tanto podemos encontrar varios indicadores como por ejemplo de estatura/peso; peso para la longitud del perímetro cefálico, etc. (Gómez, 2017).







Para evaluar a un niño o a cualquier persona de todas las edades con sobrepeso u obesidad se debe identificar las causas tratables y comorbilidades. En la evaluación se debe incluir la historia clínica completa y examen físico, también estudios de laboratorio y radiológicos que se pueden obtener del expediente del paciente (Del Río-Navarro, 2010).

De acuerdo a la Acta Pediátrica de México (2014; 35:316-337) se sugiere las siguientes fases de evaluación del paciente obeso:

        FASE I:

Realizar una historia clínica completa. Los padres responderán a preguntas que debe incluir los elementos tradicionales de una historia clínica.

Ficha de identificación: Resaltar raza, etnia, nivel socioeconómico, tiempo dedicado a la actividad física, así como describir patrones de alimentación.


Antecedentes heredofamiliares. Hacer búsqueda de antecedentes en familiares de primer y segundo grados que puedan padecer diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, dislipidemias, obesidad y cáncer.

Antecedentes perinatales: se requiere investigar la salud metabólica y nutricional de los progenitores antes de la concepción. En el caso de la mamá indagar en su historia clínica al inicio, durante la gestación y el periodo de lactancia identificando las tendencias alimenticias que tuvo en dichas etapas. Así como buscar antecedentes como malnutrición, diabetes gestacional, nacimiento prematuro y complicaciones al nacer determinan en mucho el bienestar sistémico para las edades posteriores.



Antecedentes personales no patológicos. Se refiere a la historia nutricional desde el nacimiento, tiempo de lactancia materna, de introducción de sólidos en la nutrición, así como tipo y calidad de alimentos, patrones familiares de comidas etc. En niños y adolescentes investigar la frecuencia y cantidad del consumo de bebidas endulzadas y alimentos energéticamente altos. Frecuencia de la actividad física, tanto por horas, día, semana y las actividades sedentarias (ver TV, videojuegos, PC, etcétera).

Historia psicosocial: se debe incluir información relativa a
  • Depresión (desesperanza, tristeza, cambios de apetito) y trastornos del sueño.
  • La escuela y la sociabilidad del niño (indagar si tiene amigos, si es objeto de bromas, etcétera)
  • Si hay antecedentes de tabaquismo pasivo (o consumo de tabaco en adultos) (Del Río-Navarro, 2010)
Antecedentes personales patológicos. Refiriéndonos a enfermedades crónicas que disminuyen el nivel de actividad física o favorezcan la ganancia de peso. El insumo de medicamentos que induzcan al apetito. Inicio de la obesidad, evaluaciones y tratamientos previos.

Evaluación física: La somatometría básica requiere, además de medir el peso, la talla y la circunferencia de la cintura, el calculo del índice de masa corporal y la índice cintura/talla.  Así como tomar los signos vitales: frecuencia cardiaca y respiratoria, temperatura y tensión arterial.

Evaluación bioquímica: los estudios básicos y suficientes para evaluar a un paciente obeso incluyen: biometría hemática completa con velocidad de sedimentación globular. Concentraciones en la sangre de: ácido úrico, colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL, triglicéridos, alanina-aminotransferasa (ALT) aspartato- aminotransferasa (AST) y glutamiltranferas (GGT), examen general de orina, proteína C reactiva ultrasensible y vitamina D, etcétera.

Fase II

El paso siguiente se da al tener los resultados de los estudios básicos, se debe considerar realizar estudios como curva oral de tolerancia a la glucosa, insulina pre- y posprandial, índice íntima media de la carótida, prueba mediada por flujo, ultrasonido pélvico, perfil hormonal ginecológico, gammagrafía tiroidea, anticuerpos antiperoxidasa, anticuerpos antitiroglobulina.

Fase III

  • Si se considera necesario se deben realizar estudios especializados por los profesionales de cada área. Después
  • Tratamiento por seguir de acuerdo con al profesional de la salud.

Aportación de Lourdes Sacc-Nicte Martínez Flores


Referencias

Franco, S (2010) Obesity and the Economics of Prevention: Fit not Fat. USA: Organization for the Economic Cooperation and Development.
·         Dávila-Torres, J., González-Izquierdo, J., y Barrera-Cruz, A. (2015) Panorama de la obesidad en México. Revista Medica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 53 (2) 240-9. Recuperado de

·       Salinas-Martínez, A., Mathiew-Quirós, A., Hernández-Herrera, R., González-Guajardo, E., y Garza-Sagástegui M., (2014) Estimación de sobrepeso y obesidad en preescolares: Normatividad nacional e internacional. Revista Medica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 52(1) pp. S26-S33. Recuperado de

·       World Health Organization (WHO) Patrones de crecimiento infantil. Recuperado de https://www.who.int/childgrowth/standards/es/

·       Gómez, M., (2017) ¿Es la obesidad infantil el problema del siglo XXI? Trabajo Fin de Grado UVA. Universidad de Valladolid. Facultad de Educación y Trabajo Social. Recuperado de http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/26845/1/TFG-G2576.pdf

    Perea-Martínez, A; López-Navarrete; Padrón-Martínez; Lara-Campos, A; Santamaría-Arza, C; Ynga-Durán … (2014) Evaluación, diagnóstico, tratamiento y oportunidades de prevención de la obesidad. Acta Pediátrica de México. Vol. 35 (4), pp. 316-337. Recuperado en 10 de abril de 2019 de http://www.scielo.org.mx/pdf/apm/v35n4/v35n4a9.pdf
    
    Del Río-Navarro, B (2010) Evaluación clínica y nutricia del niño con síndrome metabólico y obesidad. Revista de Gastroenterología de México. Vol. 75 (2) pp. 220-228. Recuperado de  http://www.revistagastroenterologiamexico.org/es-pdf-X0375090610874093


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